|
E
D
I
T
O
R
I
A
L
|
Menos
mal que esta pasando, el Consejero pasó su peor trimestre:
Algunas
voces de la casa ya pensaban en su relevo, el síndrome de la Granda
comenzaba a revolotear por quienes estando en la pomada habían apostado
por el y algunas susurros comenzaban a barajar nombres y se acordaban
entre otros de algunos de la propia Consejeria
e incluso se miraba mas allá
de Despeñaperros donde un técnico había dejado la Viceconsejeria.
Los rumores de siempre.
Precisamente
fue el propio huracán que amenazaba por llevarle lo que de momento
le salvo de la campana _Había que mostrar fortaleza ante el PP y IU que
pedían la cabeza de Quiros-, y si venían mal dadas ya tenían un
quemado.
El conflicto de primaria en vía muerta, mal manejado en el tema de
los coordinadores, directores médicos y gerentes que dieron el portazo
(con mas impacto mediático que el propio conflicto en si), el pozo sin
fondo del Hospital
Universitario, la legalidad (¿?) del céntimo
sanitario, o el toque de atención de la Interventora General y el Consejero
de Hacienda sobre la atípica gestión de los fondos del SESPA con
unas gotitas del Hospital de Arriondas hizo que una vez mas una reflexión
sobre el gasto
farmacéutico (políticamente incorrecto, para los que no quieren
meditar) pusiera al Consejero a los pies de los caballos, esta vez
sindicales.
Es por ello que desde Migoya y hasta el propio Presidente
se han involucrado en recomponer la imagen y mostrar su apoyo en cuantas
ocasiones tuvieron del mas mediático de los Consejeros.
Con las sandalias y el bañador en la maleta parece que las aguas
,no vuelven a su cauce con las guardias de primaria, (menudo regalito le
acaban de dar en la
UE) sino que se embalsan hasta la
implantacion de la jornada de tarde.
Y
sobre el tema de las encuestitas ¿se le habra ocurrido a alguien la
oportunidad en estos momentos de realizar en la resaca del conflicto
sanitario la Encuesta
de Salud? ...... Pero si ya la realizo Vigil
jrs
|
| |
|
PORTADA
Atencion
primaria. Una llamada de atencion
ANGEL COLMEIRO
|
|
O
P
I
N
I
Ó
N
|
El
actual enfrentamiento entre los médicos de Atención Primaria y la Administración
sanitaria asturiana, ha adquirido tintes de tal virulencia y
antagonismo, que recuerda la convulsa época de los años ochenta del pasado
siglo cuando de la mano del recién estrenado gobierno socialista de 1982, se
impulsaron importantes y necesarias reformas en el sistema sanitario español.
| Entonces
se produjo una radical transformación del sistema en la que el poder de los médicos
quedó considerablemente reducido. Frente a la clásica visión de una medicina
curativa e individualista se promovió una nueva visión estratégica que
enfatizaba la necesidad de promover políticas sanitarias enfocadas a la mejora
de la salud colectiva. Ello generó, sobremanera en el ámbito de la Atención
Primaria, una profunda crisis de identidad. El médico vio invadida su hasta
entonces exclusiva parcela, constituida por
su consulta, sus diagnósticos y sus tratamientos por una súbita pléyade de
nuevos profesionales o funciones (consultas de enfermería, trabajadores sociales como agentes de salud, preventivistas, epidemiólogos,
técnicos en salud pública, planificadores, educadores sanitarios…), que
anunciaban otra forma de hacer sanidad.
Aquella
reforma percibida como una amenaza al estatus profesional preexistente, generó
resistencias cuya intensidad fue directamente proporcional a la cantidad de
cambio que se estimaba necesario introducir. Sin embargo, 20 años después,
existe un amplio consenso en considerar que la reforma sanitaria socialista,
notablemente acomodada a las influencias de sus iniciales detractores, produjo
cambios extraordinariamente positivos en la atención sanitaria a los ciudadanos
en términos de calidad, equidad, accesibilidad y universalidad.
|
 |
La
pretensión de los actuales gestores sanitarios de reintroducir las guardias y
la jornada de tarde en el ámbito de la Atención Primaria, ha suscitado un
rechazo prácticamente universal en el sector. La argumentación de que los médicos
del Principado han tenido sustanciosos incrementos retributivos, desde la asunción
de las competencias sanitarias, sin ningún tipo de contraprestación, es
contestada desde la esfera sindical en el sentido de que tales incrementos
(cercanos al 6% anual en el periodo 2002-2008), no son mas que una tardía
equiparación a la media de las retribuciones que perciben sus compañeros del
resto del Estado a quienes no se les ha exigido plus alguno.
Por
otro lado la indiscutible legitimación de la Administración sanitaria para
realizar cambios organizativos, se resiente muy seriamente cuando la política
sanitaria se manifiesta como intrínsecamente contradictoria. Es difícil de
explicar el regreso a las guardias de los médicos a tan sólo dos años y medio
de la creación del Servicio de Atención Continuada cuya justificación reside
precisamente en “evitar la sobrecarga de
trabajo de los profesionales de Atención Primaria” que realizan guardias. Y más difícil todavía dar base legítima a la
jornada de tarde contra la opinión, no sólo del Sindicato Médico sino también
de las Sociedades Científicas y de los Comités de expertos que la propia
Administración creó para su asesoramiento, cuyo dictamen desaconseja, a la
vista de la demanda de la población, la implantación de consultas de tarde.
Pero nada de lo anterior justifica posiciones numantinas
ni la repetición de viejos errores. No es posible ignorar que la realización de las guardias médicas es un
imperativo legal y que la rigidez horaria de las consultas en horarios de mañana
puede plantear problemas reales de accesibilidad en colectivos fundamentalmente
de trabajadores y estudiantes. La superación del aparente conflicto de
intereses entre los profesionales y los usuarios es un requerimiento de calidad
que puede y debe realizarse sin detrimento de derechos adquiridos ni
distorsiones en un modelo que en líneas generales es satisfactorio.
La convulsa etapa de la reforma sanitaria de la década de
los ochenta, nos ha enseñado que una organización eficiente requiere de la colaboración voluntaria y
activa de los médicos y que en cualquier organización, no sólo la sanitaria,
es imposible imponer un cambio contra los intereses de sus miembros. No sirven
ni los dogmas ni las imposiciones. Hacer
surgir un nuevo modelo no implica vencer a otro, tal como hoy esta planteado el
debate, sino apostar por las capacidades de los implicados para que también
puedan jugar en el que se pretende impulsar.
La
hora del diálogo esta más vigente que nunca.
Angel
Colmeiro. Médico y Abogado.
|
PORTADA
PORTADA
PORTADA
PORTADA
PORTADA
PORTADA

PORTADA
|